Colorear

Colorear no hará un genio de tu hijo: sus beneficios reales

31 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Colorear da a los niños práctica en habilidades que aparecen en los hitos de los CDC, como garabatear, dibujar un círculo y sujetar la cera con los dedos. También puede daros un rato tranquilo juntos. No hemos encontrado un estudio fuerte que demuestre que colorear, por sí mismo, mejore el desarrollo, así que no vamos a prometerlo.

Por qué empezamos con esta advertencia

Si buscas este tema, encontrarás listas largas: más concentración, mejores notas, menos estrés, mejor letra en el futuro. Pocas dicen de dónde sale cada cosa. Y tú estás en la mesa de la cocina con un niño cansado, una caja de ceras rotas y veinte minutos antes de la cena, y solo quieres saber si merece la pena.

Si te crees las grandes promesas, la mesa puede convertirse en una tarea. Te sientas a buscar progresos que nadie puede medir, y tu hijo lo nota. Así que aquí va la lista corta, la que sí es verdad.

Lo que podemos decir sin exagerar

  • Es práctica. Los CDC recogen el garabato a los 18 meses, el círculo a los 3 años cuando se le enseña cómo, y la sujeción con los dedos a los 4. Colorear es una forma corriente de usar esas habilidades. El razonamiento es nuestro: los CDC no recomiendan colorear como tal.
  • Es un lugar para decidir. Qué color, por dónde empezar, cuándo parar. Pequeñas decisiones que son suyas.
  • Es tiempo con alguien al lado. Para nosotros, lo más importante.

La hoja como sitio para hablar

El psiquiatra Daniel Siegel y la psicoterapeuta Tina Bryson explican que, cuando un niño pasa por un momento doloroso o de miedo, una de las mejores formas de ayudarle es volver a contar la historia, en orden. Añaden que funciona mejor mientras se hace otra cosa, y que se puede dibujar. En uno de sus ejemplos, una niña de cuatro años hace con su padre un libro ilustrado sobre un día difícil en la guardería, y luego pide leerlo una y otra vez. De 3 a 6 años, dicen, el adulto lleva la voz y ofrece el relato para que el niño lo continúe. Si no quiere, no se le fuerza.

Ellos hablan de contar y dibujar lo sucedido, no de libros para colorear. La relación con la mesa de colorear es nuestra. Nosotros lo aplicamos así: con las ceras fuera y las manos ocupadas, a veces lo difícil del día sale con más facilidad.

Para probar hoy

  1. Siéntate y colorea tú también. Sin vigilar desde la otra punta.
  2. Empieza tú la historia. «Hoy en el parque te caíste del columpio. ¿Y luego qué pasó?».
  3. Deja un hueco. Si sigue, escucha. Si no, termina tú o seguid pintando.
  4. Dibujadlo, si le apetece. La caída, quién ayudó, cómo acabó.
  5. Parad cuando aún sea divertido. Diez minutos son una sesión estupenda.

Colorear no arregla un mal día, y el sentimiento puede seguir ahí después. Lo que ayuda eres tú, en la mesa. Si algo sobre el bienestar de tu hijo te preocupa, habla con tu pediatra.

Dónde entra Mariano

Nuestros libros están pensados para esta mesa: el volumen 1 es una fiesta de cumpleaños y el volumen 2 sigue al maneki neko más simpático de Japón. Si prefieres probar antes de comprar, tienes un dibujo gratis para imprimir.

Esta noche, pintad un rincón juntos y pregúntale: «¿Qué ha sido lo mejor de hoy? ¿Y lo más difícil?».

Fuentes