Maestros

Toca recoger y nadie recoge: canciones para rutinas en clase

31 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Una buena canción para las rutinas de clase es corta, siempre la misma y va unida a una sola acción: recoger, hacer la fila, sentarse. Los niños pueden aprender que esa música anuncia un cambio. No conocemos un estudio fuerte que demuestre que funcionan, así que tómalas como una costumbre útil de aula, no como un método garantizado.

Diez minutos para el comedor

Veinte niños repartidos por la clase. Dos están construyendo algo magnífico. Una está debajo de la mesa. Dices «hora de recoger» y no pasa nada. Lo repites más alto. Al de la torre se le saltan las lágrimas, sube el ruido y lo siguiente empieza tarde y con todos alterados.

Cambiar de actividad pide mucho a un niño pequeño: dejar lo que le gusta, recordar qué viene y mover el cuerpo a otro sitio, todo a la vez y al ritmo de otra persona.

Qué ayuda, y quién lo dice

El psiquiatra Daniel Siegel y la psicoterapeuta Tina Bryson explican que los niños pequeños viven mucho en el momento y que la parte del cerebro que planifica sigue en obras. Por eso conviene ajustar lo que esperamos. No van a ser constantes, y eso no suprime el límite.

Tres de sus ideas sirven en el aula, aunque escriben para padres y la aplicación a las canciones de clase es nuestra:

  • Conectar y redirigir. El niño que llora por su torre te necesita primero a su altura. La indicación puede venir después.
  • Distinguir la rabieta. Quien prueba la norma necesita un límite tranquilo y firme. Quien se ha desbordado necesita primero consuelo, no un discurso.
  • Mover el cuerpo. Dicen que moverse es una forma poderosa de cambiar el ánimo, y proponen trampas cariñosas para los pequeños, como convertir vestirse en un salto por prenda. Primero se reconoce el sentimiento, luego se juega.

También dicen que de 3 a 6 años les encanta contar y que les cuenten, y que hay que estar dispuesto a repetir. Buena noticia para quien tiene una canción y un curso muy largo.

Cómo montarlo

  1. Elige una canción por rutina. Una para recoger, otra para la fila. Siempre con la misma letra.
  2. Avisa antes. «Una canción más y recogemos».
  3. Une una acción. «Sentarse» o «saltar», igual en cada vuelta y sin material.
  4. Que sea corta. Debe acabar cuando acaba la tarea, o casi.
  5. Cántala tú. Tu voz funciona en cualquier sitio, sin pantalla y sin cables.
  6. Piensa en quien no pueda unirse. Siéntate a su lado. La canción puede seguir sin él.

Un niño que hoy no recoge no es rebelde: está en plena torre.

Un juego de parar y saltar para mañana

La canción del semáforo, del segundo episodio de Mariano, tiene un cambio claro entre quietud y movimiento: en rojo te sientas, en verde vas. En clase sirve de juego antes de cambiar de actividad: rojo es sentarse en el suelo, verde es saltar en el sitio, y el último rojo es la señal para quedarse sentados antes de lo siguiente. También da pie a hablar de la calle, aunque cruzar se aprende fuera, de la mano de un adulto.

La canción mezcla español e inglés. Mírala aquí y prueba luego el juego con tu voz. Es un juego: habrá días en que la clase seguirá siendo ruidosa.

Mañana, pregunta a tu clase: «¿Qué hace Mariano en rojo?».

Fuentes