«¡No quiero!»: qué hacer si a tu hijo no le gusta colorear
Si a tu hijo no le gusta colorear, deja de insistir, acepta el no y vuelve a probar otro día de otra forma. Pintar en un libro no es un hito de los CDC, los centros de salud pública de Estados Unidos, así que rechazarlo dice muy poco por sí solo. Lo que ayuda es averiguar qué hay detrás del no: la página, la herramienta, estar sentado o, sencillamente, otro interés.
El libro que nadie abre
Era un regalo y te hacía ilusión. Lo pones en la mesa con las ceras bien alineadas. «¡Mira lo que tenemos!». Tu hija echa un vistazo, dice «no» y vuelve a estrellar sus coches. Lo intentas después de comer, con más entusiasmo. «¡No!». Esta vez más alto. Y un primo, cómo no, pinta durante una hora.
Si aprietas, colorear puede convertirse en otra batalla del día. Un niño que oye muchas veces «solo una página» puede aprender que las ceras son una obligación.
Primero, lo que siente
El psiquiatra Daniel Siegel y la psicoterapeuta Tina Bryson explican que, con un niño alterado, la lógica a menudo no funciona hasta que se atiende lo que siente. Si el no llega con lágrimas o enfado, conecta primero: ponte a su altura, usa una voz amable y di lo que ves. «No quieres pintar. Quieres tus coches». Solo entonces, y si procede, ofrécele algo.
Después, una invitación
También plantean una pregunta útil: ¿a qué parte del niño apela el adulto, a la que reacciona o a la que piensa? La orden o la amenaza despiertan la primera. Preguntar, pedir ideas y negociar invitan a la segunda. Una orden no siempre está mal, dicen, pero puede perder una ocasión de practicar, y a veces un no es simplemente no.
Colorear es un sitio perfecto para respetar su no, porque nada depende de ello. Ellos hablan de límites cotidianos, no de ceras. La relación es nuestra.
Averigua qué hay detrás del no
Son ideas nuestras, no un método con pruebas detrás:
- ¿La página es difícil? Usa una hoja en blanco o una sola forma grande, o mira cómo ajustar el libro a su edad.
- ¿Le molesta la herramienta? Cambia las ceras por otra cosa. Tienes opciones en nuestra guía de materiales. La página de los CDC para los 2 años sugiere ceras o pintura de dedos.
- ¿El problema es estar sentado? Pega un papel en una pared baja o en la pata de la mesa, o salid con tizas.
- ¿Teme hacerlo mal? Garabatea tú sin gracia. Sal de las líneas a propósito.
- ¿Simplemente no le interesa? Sigue su interés. Dibuja una carretera y deja que pasen los coches.
- ¿Está cansado o tiene hambre? Prueba a otra hora.
Y ofrece dos opciones en lugar de una pregunta de sí o no: «¿Carretera o lluvia?». Siegel y Bryson señalan que hasta los más pequeños pueden elegir entre dos cosas.
Qué no debe preocuparte y cuándo preguntar
Los hitos de los CDC recogen el garabato, el círculo cuando se le enseña cómo y la sujeción de la cera con los dedos, pero no que le guste colorear. Un niño puede saltarse los libros de colorear y practicar esas habilidades de otras formas, o volver más adelante. El interés puede regresar o seguir siendo pequeño. Las dos cosas están bien. Tu hijo no es vago; está a otra cosa.
Si notas que evita en general las actividades con las manos, o algo de su desarrollo te preocupa, habla con tu pediatra.
Una vuelta fácil
Deja una hoja en la mesa y píntala tú, sin invitar a nadie. Imprime uno de los dibujos gratis para que no haya nada en juego. Si se acerca, prueba con alguna de estas preguntas sin presión. Si no, habrás pasado un buen rato con una calabaza.
Hoy, pregúntale: «Si pudieras pintar sobre cualquier cosa, ¿qué elegirías?».